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Resumen 1º Capítulo

Este capítulo nos habla  de un hombre de negocios con mucho éxito tanto en los negocios como a nivel personal, tenía poder, dinero, una familia estupenda con mujer e hijos y lo que en principio era una vida ideal,  se le iba desmoronando.

Empujado por su mujer, y aconsejado por el párroco decide ingresar en un pequeño monasterio durante una semana para poder reflexionar.

En este seminario ingresan también otras personas como él, personas relevantes con trabajos importantes  y con  personas a su cargo que también, como el, tienen problemas.

Cada día, durante esa primera semana, además de una vida de relax y  meditación  comparten  sus experiencias y sacan conclusiones de ellas, pero siempre guiados por uno de los Monjes, llamado Simeón en el monasterio. Casualmente, en distintas ocasiones importantes de su vida, el nombre de Simeón había sonado fuerte (sigue a Simeón).

Este monje había sido un exitoso hombre de negocios que un buen día desapareció y nadie supo mas de el.

Simeón hace una clara diferencia entre gestión y liderazgo, aclara que se gestionan las cosas (como el inventario, los recursos), pero se lidera a la gente.

 

El mejor líder es el que practica con el ejemplo…

 

Ser honrado, ser un ejemplo digno de confianza, pendiente de los demás, estar comprometido, atento, exigir responsabilidad, tratar a la gente con respeto, una actitud positiva y entender que hay que dar a cada uno lo que legítimamente merece. Un líder nunca debe olvidar todos estos comportamientos si quiere conseguir que la gente le responda.

 

En este primer capítulo además de analizar la diferencia entre poder y autoridad, concluyen que ser una persona que inspire  CONFIANZA, es el valor más importante, si confían en ti, tu familia, tus amigos, tus empleados, tus clientes, tus vecinos, será fácil llevar a cabo cualquier iniciativa, proyecto, encuentro, o lo que sea que te propongas.

Así,  en cualquier cargo que desempeñemos, si establecemos un nivel de confianza conseguiremos que las personas subordinadas a nosotros, actúen como nosotros les indiquemos, sin más reserva.

No por nuestro poder, sino por nuestra autoridad, la confianza es la base para tener autoridad.

 

Es interesante, verdad?

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