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Decir NO, ser Asertivo…

¿Cuántas veces te has encontrado envuelta  en un compromiso,  por no haber dicho  “no” cuando era el momento?

Acaso sientes, o te parece que no decir nada, o decir si, aunque pienses que tu respuesta es no, te aleja de algo de forma definitiva, decir no, es como si rompiera con algo, ¿acaso te asustan las ruptura? ¿lo definitivo?

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¿Cómo aprender a decir no sin remordimientos?

El motivo por el cual, a veces resulta tan difícil oponerte  y sostener tu  propia posición, es que la adaptación ha cumplido una función en tu vida.  En algún momento hemos aprendido que es beneficioso, los niños son muy inteligentes y aprenden, de forma rápida qué se necesita para ser apreciados, amados y aceptados, y qué se necesita para evitar exponerse a disgustos y problemas.

Complacer a los demás, seguro que  es el modo más común para manejar nuestro entorno. Ese conocimiento, a menudo está tan interiorizado que nos acompaña en nuestra vida adulta, sin que siquiera lo cuestionemos.

Algunas veces...

decir no

Saber decir que no, ser claro y asertivo, tiene que ver con la integridad y autoestima.

Por tanto, la mejor fórmula: La asertividad. La respuesta asertiva sirve para poner límites mediante el respeto.

Gracias a la asertividad,   consigues comunicarte sin agredir a tu interlocutor, pero tampoco sin quedar sometido a su voluntad.  Por  tanto,  quien aplica la asertividad comunica sus pensamientos e intenciones y defiende sus intereses.

La asertividad es la capacidad de autoafirmar tus propios derechos, respetando en todo momento los derechos de los demás.

La asertividad tiene que ver con factores emocionales e intrínsecos de la personalidad.

En general,  las personas con buena autoestima suelen tener una mayor facilidad para resultar asertivas.

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Decir “NO”

¿Sabes decir no sin sentirte culpable?

¿Conoces los principales derechos asertivos?

Hay personas que creen que decir no conlleva una actitud grosera, pero no es tanto el contenido, como la forma en que se transmite el mensaje lo que importa. Para que aprendas a decir no te muestro algunos ejemplos de respuestas asertivas:

Lo siento, pero no me gusta dejar el coche a otras personas.

Tengo otras prioridades ahora y no puedo comprometerme.

Ahora no es buen momento, ¿qué te parece si lo dejamos para más adelante?.

No es algo que encaje conmigo, pero gracias por haber pensado en mí.

Me gustaría decir que sí, pero en este momento no puedo.

Lo siento, pero esta vez no puede ser.

Entiendo que es importante para ti terminar esto hoy, pero no te puedo ayudar.

Si decimos “no” con ese  tacto, de forma asertiva, correcta, dando las gracias, puedes librarte de ese sentimiento de no querer decir no para no molestar, para no agredir o disgustar al otro.

Te relaciono a continuación los  6 principales derechos asertivos

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Cuando quieres decir no…

Es importante que tengas en cuenta, que existen una serie de derechos asertivos, que te vendrán bien para muchas de las situaciones a las que te enfrentas cada día:

1.- Todos tenemos derecho a decidir nuestros propios valores y estilos de vida: Tenemos derecho a ser nosotros mismos, según nuestra particular definición y a sentirnos bien con nuestro estilo de conducta mientras no dañemos a los demás.

2.- Tenemos derecho a ser tratados con respeto: Todos tenemos derecho a ser respetados.  De este derecho también se deriva que nosotros debemos tratar con respeto a los demás.

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No, gracias…

3.- Tenemos derecho a decir no sin remordimientos: Colocar continuamente lo que nosotros queremos, por debajo de los deseos de los demás es frustrante y conduce, a la larga, al resentimiento. Tener en cuenta a los otros no significa que debamos anteponerlos a nosotros. Nuestros deseos no valen menos que los de los demás. No es sano reprimir aquello que queremos, por temor a molestar a los demás y ya ni digo cuando somos mamas. Mujeres que,  hemos sido mamas muy,  pero que muy jóvenes, aprendemos desde muy pronto a poner nuestros deseos en segundos términos, esto nos acarrea muchas frustraciones con el mundo que ningún bien nos trae.

4.- Tenemos derecho a detenernos y pensar antes de actuar: Por mucho que las circunstancias, o los otros nos presionen para que tomemos una determinación, nosotros debemos mantener el control final de nuestras decisiones y nuestros actos, tomándonos el tiempo necesario antes de actuar. Así llegaremos a ser más efectivos, más responsables y, probablemente, cometeremos menos errores que si tomamos decisiones precipitadas. No te dejes llevar por las prisas, por las presiones.

5.- Tenemos derecho a cambiar de opinión: Todos tenemos derecho a formarnos nuestra propia opinión, sobre cualquier tema y a expresarla sin ofender intencionadamente a los demás. Cambiar de opinión puede demostrar flexibilidad y adaptación a la realidad. Por el contrario, negarse a cambiar de opinión, cuando sería lo más realista, es un síntoma de rigidez.

6.- Tenemos derecho a pedir lo que necesitamos:  Ya sea información, ayuda o que se reconozcan nuestros derechos. Las manera más franca de hacerlo es planteando nuestra petición directamente.

De este derecho deriva el de pedir información cuando no tengamos algo claro. Además, tenemos derecho, en cualquier situación de nuestra vida, a pedir aclaración de nuestras dudas, sin temor a que los demás piensen que no somos lo suficientemente listos. La opinión que se pueden formar los demás de nosotros es asunto exclusivo de ellos, no podemos influir en su modo de juzgarnos, pero pretender aparentar que estamos de acuerdo o que hemos entendido algo cuando no ha sido así es un acto de deshonestidad con nosotros mismos.

Siempre adaptarse a las situaciones, puede provocar que lleguemos a estar  estresados  y enojados, tanto con nosotros mismos como con los demás. Entonces es hora de comenzar a entrenar la asertividad – para poder defender tus derechos de una manera que también demuestra respeto a los demás.

Ya lo dijo Gabriel García Márquez: “Lo más importante que aprendí a hacer, después de los cuarenta años fue a decir no cuando es “no”.

Recuerda que la respuesta asertiva sirve para poner límites, no para que la otra persona cambie, es mas un cambio en ti.

¿Por qué no lo vas a conseguir ?

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