Señal de trafico con palabra FELICIDAD

 

 Hay personas  que dicen: No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró… Pero lo que no saben es que PUEDEN SER FELICES  aunque estén enfermos, aunque haga calor, aunque no tengan dinero, aunque alguien les haya insultado, aunque alguien no les ame, o no les valore.

         Ser feliz es una actitud ante la vida. Tú decides…

Hoy te dejo un cuento que nos habla justo de eso, de ser felices por decisión anticipada….

Decisión anticipada

La señora Pepita, de 82 años de edad, estaba lista y arreglada como cada mañana a las ocho en punto. Con su cabello bien peinado y un maquillaje perfectamente aplicado, pese a tener dificultades de visión, estaba dispuesta a mudarse aquel mismo día a una residencia geriátrica.
El que había sido su marido durante cincuenta años había muerto, lo que hacía necesario el traslado. 
Después de esperar pacientemente en la recepción de la residencia, sonrió dulcemente cuando le comunicaron que su habitación ya estaba lista. Mientras maniobraba su andador dirigiéndose hacia el ascensor, yo le había dado una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y las cortinas que habían sido colgadas en su ventana.
–¡Me encantan! –dijo ella con el entusiasmo de un chiquillo de ocho años al que acaban de mostrar un nuevo cachorro.
–Señora Pepita, usted aún no ha visto el cuarto… 

Espere a verlo.

–Eso no tiene nada que ver –dijo ella–. La felicidad es algo que uno decide con anticipación. El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende de cómo esté arreglado el lugar, depende de cómo arregle yo mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría. Esta es una decisión que tomo cada mañana al levantarme.
–¿Por qué lo hace, señora Pepita?
–Éstas son mis posibilidades: puedo pasarme el día en la cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan o puedo levantarme de la cama y sentirme agradecida por las que sí funcionan. Cada día es un regalo, y he decidido que cada mañana me centraré en los regalos del nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente. Quiero vivir cada momento de mi vida. La vejez es como una cuenta bancaria… Uno puede extraer lo que ha ido depositando en ella.

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