Seleccionar página

ETIQUETAS O FORMAS DE LIMITARNOS

Las etiquetas son límites que tal vez sin querer, solo por habito o por seguir la tradición, imponemos a nuestros hijos, haciéndoles estructuras en las cuales deben encajar y a las que deben amoldarse respondiendo a las limitadas expectativas que hemos puesto sobre ellos….Y quien dice a nuestros hijos, a las personas que nos rodean y lo que es peor, a nosotros mismos…

La cuestión de las etiquetas es,  una cuestión de límites, pero en el sentido negativo de la palabra. Podemos matizar e incluso defenderlas y es que  para  grupos pequeños pueden ser hasta positivas, pero en general las etiquetas nos limitan.

Es importante saber que la capacidad que los niños y jóvenes tienen para aprender está limitada por un lado por su herencia genética (por supuesto) y por otro lado por el ambiente en el que se desenvuelven. La sociedad  y las “normas” para domesticarnos por lo general terminan anulando  la luz interior que cada uno de nosotros  lleva dentro y con ello se olvida el propósito y el potencial para el que fuimos enviados a este mundo.

Se por experiencia (porque soy madre de dos hijos), que los padres no lo hacemos  adrede, en realidad nadie nos ha enseñado a ser padres y tan solo repetimos el patrón conocido que hemos visto en nuestra propia historia familiar.

Personalmente he sentido siempre muy limitadas mis posibilidades, he vivido muchos años en un pueblo pequeño, y aunque puede ser otra forma de excusarme, he estado muy  etiquetada por mi misma, ni siquiera por los demás  y es por eso que este tema me apasiona especialmente, cosas como: no se me dan bien los idiomas, me da mucha rabia la flojeETIQUETANDOra, no tengo retentiva para los nombres, no soy suficientemente inteligente…

A ver si te suena  esto:

“Qué niña mas chochona”, “No seas llorona”, ”Eres un malcriado”, ”eres un desagradecido” , son algunas de las etiquetas que  en ocasiones colgamos a nuestros hijos.

Estas etiquetas las lanzamos cuando repiten  una conducta o cuando nuestros juicios equivocados,  las mas de las veces, salen a relucir.

No lo hacemos con la intención de ofender, pero si lo repetimos varias veces, sobre todo cuando eres  niño puedes asumir esos juicios como ciertos y con ello desarrollar un patrón de conducta que  por mucho que hagas cuando crezcas,  no conseguirás cambiar.

A los niños  (y a todo mundo) debemos animarlos y darles la oportunidad de mejorar su personalidad. A la gente, y mas en concreto, por supuesto a nuestros hijos, debemos  empoderarlos,  recordar y descubrir todos sus talentos y potencial, lo que menos necesitan es que les coloquemos  etiquetas.

“¿Siempre has de ser tan cabezón?”; “¿Lo ves? Es que eres un inutil, no haces nada bien hecho”; “Deja de mirarte en el espejo de una vez, presumida”, “Deberias de ser como tu hermano”, “Igualita a tu padre”.  Con esas frases  acompañamos muchas  veces el que hacer diario en nuestros hogares.

Son aparentemente inofensivos  y la mayoría de veces inconscientes, pero debes de replantearte y  revisar si realmente con eso ayudas  a los demás a avanzar correctamente o si por el contrario estas cerrando la puerta al cambio y al aprendizaje, o peor aún: propiciando un desarrollo equivocado en la conducta y personalidad de otro individuo (sabes perfectamente que a veces una etiqueta colocada justamente en la parte mas vulnerable puede marcar tu vida).

Hablamos de padres a hijos, pero el tema es bastante amplio ya que si no eres padre al menos eres hermano o amigo o simplemente compañero de alguien, y se (por que lo se), que las etiquetas fluyen al mil por ciento en todas las direcciones… las etiquetas son el resultado directo de los JUICIOS, LAS PROYECCIONES PERSONALES O SIMPLEMENTE EL NO ENTENDIMIENTO DE ALGO,  en cuyo caso es mas fácil criticar o “etiquetar” que abrirse a comprender una realidad diferente.

Los mensajes que enviamos a nuestro hijo cuando nos fijamos sólo en sus errores o en sus fracasos le transmiten la idea de que no sirve para nada, o de que difícilmente logrará superar cualquier problema que se le presente en la vida.

Ejemplo como este podríamos recopilar  miles, etiquetas de hiperactividad,  déficit de atención, personalidad múltiple…etc, son solo algunas de las etiquetas de moda que se colocan a los niños/adolescentes hoy en día, y eso sin contar las de los adultos.

Podemos  mencionar calificativos como:  raros, egocéntricos, narcisistas,  estúpidos, arrogantes, imbéciles,  vanidosos, lagartonas, metrosexuales, putos o putas , según sea el caso claro!! etc…… la lista puede ser interminable. De verdad que es realmente sencillo colocar una etiqueta a alguien,  cuando en realidad esas calificaciones la mayoría de las veces son equivocada.

Y es que, si le vas a decir algo a alguien asegurate  de que sea algo positivo, aun defendiéndote, aunque lo que esté sucediendo sea un grave error que la persona comete y te afecta, aun si lo que quieres es hacerle ver una equivocación , asegúrate de que tu manera de expresarte genere un cambio positivo en esa persona, de otra manera solo aumentaras que el otro se sienta agredido, ofendido o en el último de los casos se cierre a toda posibilidad de aprendizaje,  lo cual no trajo nada positivo a la situación.

ESTA ES LA CLAVE: “nadie puede dar lo que no tiene” Como dice Wayne Dyer en su libro, Los 10 secretos para conseguir el éxito y la paz interior. Así que el primer paso es que tu mismo te quites las etiquetas que has adoptado de otros.

VALORAR

Ahora lo puedo ver tan claro!!  Una  etiqueta puede marcar la ruta de tu destino, si alguien te la colocó a edades tempranas y has  crecido con eso, SIEMPRE TIENES LA OPCION DE QUITARTELA DE ENCIMA.

Y si eres tu el que está colocando etiquetas “Cuidado” por que por lo general lo que le cuelgas a otras personas es precisamente aquello que no puedes ver en ti… lo que se llaman PROYECCIONES.

Es mucho más productivo, cuando un hijo, un amigo o alguien a quien  quieres,  ha cometido un error, intentar sentirte como él (ponerte en sus zapatos). 

Modifica tu mensaje: “Te has equivocado, pero te comprendo y aquí estoy para ayudarte”, en vez de: “¿Otra vez?  ya estoy cansada de que  no te esfuerces por cambiar!!!”,  amar a tus hijos y a tus semejantes, incondicional y conscientemente, servirles de aliento constante y ser capaz de ver en él un ser humano sujeto a transformarse, capaz de lograr lo que se proponga, más allá de las dificultades, es verle como alguien que está sujeto a cambios y que, en ese proceso, el fracaso y las equivocaciones, forman parte de las oportunidades. Entender que los problemas están para mejorarlos y solucionarlos es necesario.

Se que a veces es difícil ser capaz de mantener una actitud positiva y sobre todo NEUTRAL, de comprensión y apoyo cuando una conducta negativa se repite.

Pero, si tu comienzas en tu proceso de eliminación de etiquetas primero,  serás capaz de inventar nuevas maneras, de ayudar vigilando tus palabras y manteniéndote atenta  a lo que realmente piensas de tu hijo o de los demás..

Todos podemos transformarnos. Si no asumimos eso,  difícilmente reconoceremos  los  pequeños esfuerzos, los pequeños logros que darán paso a logros mayores.

 No modificaremos la imagen que tenemos de nosotros mismos o de las personas que queremos, no conseguiremos desprendernos de las etiquetas.

descarga

 Así que te invito a que:

NO JUGUEZ,

NO ETIQUETES

TRABAJA EN QUITARTE TUS PROPIAS ETIQUETAS

 RETIRA LAS ETIQUETAS QUE HAS PUESTO A LOS DEMAS.

Utiliza tu energía en construir, no en  destruir…

Acostúmbrate a no minimizar a los demás ni  a ti mismo.

 

Y si te gustó, comparte.

 

Guardar