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LA CARRERA DE LA RATA

Conocí este termino cuando leí el libro de  Robert Kiyosaki,  Padre Rico Padre Pobre.

Entender este concepto no me fué difícil,  pero salir de la carrera de la rata, o no caer en ella, no es tan fácil.

Soy Mercedes Medina y quiero que repasemos el concepto de “la carrera de las ratas”

foto del libro

El libro Padre Rico Padre Pobre, describe a la carrera de la rata, como aquella situación en la que tus gastos tienden a crecer al mismo ritmo en que aumentan tus ganancias. Cuanto más ganas, más gastas. Por alguna razón, el dinero siempre es poco para quienes están corriendo esta carrera.

 

 “La carrera de la rata, simboliza  la figura de un ratón corriendo dentro de una rueda, sin poder salir de ella”.

Un ejemplo típico, similar al que se presenta en Padre Rico Padre Pobre es el de una pareja joven que pide un préstamo para casarse, luego pide un préstamo para la hipoteca de la casa propia, lo cual hace que los dos tengan que trabajar cada vez más horas. Dentro del proyecto de la familia siempre están los niños y la llegada de ellos trae la necesidad de adquirir otro préstamo para comprar otra casa o ampliar la actual.

Por cuestiones de tiempo y comodidad, se adquiere un nuevo préstamo para comprar un coche. Si existe algún ahorro es destinado a un lujo o gasto no tan necesario, como podría ser cambiar el coche, una gran fiesta, viajes, etc.

De esta forma, es necesario trabajar cada vez más y más, saturando las tarjetas de crédito y sumando deudas que dejan a la joven pareja presa de la carrera de la rata por los siguientes 30 años.

Kiyosaki no critica el hecho de la casa propia, ni de la familia, ni del coche, ni de gastar dinero en un viaje, lo que quiere dejar muy  claro es el hecho de que se podría llegar a lo mismo sin la necesidad de adquirir “deudas malas” que terminan siendo pasivos (algo que te quita dinero).

Por el contrario plantea el hecho de que tienes que trabajar en incrementar tu inteligencia financiera que te sacará de esta carrera sin fin.

La diferencia está en las prioridades. Primero tienes que concentrarte en adquirir activos. Luego, del dinero que consigues con tus activos podrías destinar cierta parte a lujos, pero no al revés, sino se te hará muy difícil salir de la carrera de la rata, más aún si formas malos hábitos de consumo.

Recuerda que el objetivo principal es que con las ganancias de tus activos puedas lograr la libertad financiera, y para esto tienes que salir o evitar la carrera de la rata.

 Con frecuencia ni siquiera podemos distinguir los hábitos buenos de los hábitos malos, debido a que toda la vida nos comportamos  del mismo modo, incluso porque la  familia o el  entorno, se desarrolla de igual forma.

Echa la vista atrás y recorre tu vida por un instante. Siempre peleando por llegar al siguiente escalón, siempre luchando por ir un poco más rápido, más lejos… y sin embargo parece que nunca llegas. Si lo piensas, ¿tiene sentido dedicar nuestra existencia a correr sin reflexionar hacia dónde?

Nos pasamos la vida luchando por alcanzar una supuesta meta que siempre parece estar más lejos… y si un día tienes suerte y la alcanzas, de repente aparece una nueva que te empuja a seguir corriendo. ¿Has conseguido ganar 1.500€ al mes? Perfecto, ahora el objetivo son 2.000€. ¿Qué has llegado? Ahora son 3.000€… y así sin parar, hasta que seas admirado por gente que aspire a tener lo mismo que tu sin cuestionarse si es lo que quiere.

Como dice Tim Jackson: Hemos construido un sistema que nos empuja a gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos importa

La sociedad, empezando por nuestros padres, nos marca un camino preestablecido que supuestamente nos lleva a la felicidad, pero que a menudo sólo nos estanca en el conformismo.

Un camino que la mayoría recorremos sin hacer demasiadas preguntas, y que por si fuera poco,  enseñamos  a nuestros hijos. 

A ver si te suenan estas frases:

  1. Tienes que sacar buenas notas para conseguir estudiar lo que quieras y ser “alguien” en la vida.
  2. Estudia una carrera que tenga salida y esfuérzate por ser un buen estudiante, que eso te garantizará un futuro.
  3. No pierdas el tiempo con cosas o actividades que no contribuyan a tu éxito profesional aunque te gusten.
  4. Haz un master, aprende idiomas, trabaja gratis y traga como becario para que algún día tengas el trabajo de tus sueños.
  5. Cómprate un coche.
  6. Aguanta a tu jefe, agacha la cabeza y haz méritos para ir ascendiendo
  7. Cásate cuando “toque” .
  8. Compra una casa hipotecando tus próximos 30 o 40 años de vida.
  9. Ahora que eres jefe, esfuérzate por trabajar más y ser cada vez más “jefe “para ganar más dinero y poder gastar más.
  10. Con ese dinero cómprate un coche mejor y más “cosas” caras, y ten un tren de vida mejor.
  11. Ten hijos, y edúcalos en la misma filosofía.

Este patrón se nos inculca desde muy jóvenes, y cualquiera que se atreva a cuestionarlo es ignorado sin contemplaciones…

Pero ¿por qué hay que seguir ese camino?

¿Hay que trabajar en lo que a ti te hace feliz o en lo que da mucho dinero?

¿Realmente necesitas comprar cosas que no necesitas para impresionar a gente que no te importa?

¿No sería mejor adecuar nuestro nivel de ingresos a nuestros gastos… y no al revés?

Quizás todo lo anterior tenía sentido en otros tiempos, más estables y lineales, donde seguir estos pasos eran la receta del éxito pero ya no es así.

Es hora de abandonar la carrera de la rata y forjar nuestro propio camino en función de lo que nosotros creamos que es la felicidad, haciendo lo que nos apasione de verdad…

Cuentame, dejame tus comentarios.