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Hoy os quiero hablar de mi  tendencia  natural, que  sería asegurar que no me gusta el riesgo, porque tengo un cariño especial por la vida,  que está por encima de cualquier  heroicismo.

 No  no me gustan los deportes extremos y no se me ocurriría competir para ganar ningún récord mundial, aunque fuera el de comer  gominolas.

A todos los efectos, estoy muy lejos  de los motivos que pueden llevar a alguien a asumir un riesgo vital  extremo.

 

Sin embargo, reflexionando algo más, en verdad que todos asumimos riesgos importantes, que menospreciamos  porque son los nuestros, y por tanto  nos resultan más comprensibles.

 

¿No es insignificante  el riesgo de un empresario que pone su patrimonio a favor de una empresa que quizás se lo engulla todo?.

 

¿ O el riesgo de la persona que se va de su país para conseguir desarrollarse profesionalmente?.

 

Y por si sirve de algo, yo no me tiraría nunca en paracaídas, pero no tuve  apuros en invertir todo mi patrimonio en un proyecto de negocio que hoy estoy dando por liquidado.

 

 

 Es decir, el riesgo que nunca seríamos capaces de asumir es el de los otros, pero en cambio tenemos una gran capacidad de forzar nuestros propios límites.

 

Hoy por hoy, estoy convencida de que  “El mayor riesgo es no correr ningún riesgo”.

 En un mundo que cambia muy rápidamente, la única estrategia que garantiza fallar es no correr riesgos”.

¿No fué locura que impulsó a Colón a seguir rutas marítimas que teóricamente lo llevaban a la muerte?

Incluso Leonardo Da Vinci se dedicaba a tirarse de los tejados con unas alas inventadas por él, persiguiendo la quimera de poder volar.

Es decir, lo que hoy parece una temeridad, puede convertirse mañana en una acción pionera, gracias a la cual la humanidad avanza.

Se tiró un loco, pero  aterrizó un visionario.

Ya somos muchos los que apostamos por una nueva forma de hacer negocio.

Una nueva forma de trabajar, una nueva forma de vivir. 

Asumimos el riesgo, empeñamos nuestro esfuerzo y hoy tenemos la visión necesaria para saber a donde vamos.

Y no, NO ESTAMOS LOCOS, SABEMOS LO QUE QUEREMOS.

¿Y tu?

¿vas a seguir viendo como son otros los que arriesgan?,

¿los pioneros?,

¿los que empeñan?,

¿los que se renuevan?,

¿los que ganan?,

¿los que avanzan?

Unete a este equipo de emprendedores, a este grupo de personas que, un día, como tu, buscando algo nuevo, algo distinto, encontraron a Empower Network y al equipo Lazy, un grupo de personas que dejó de poner excusas.

Dejamos atrás nuestros miedos y hoy estamos ayudando a otras personas a que dejen atras los suyos.