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Si, Tenemos derecho a cambiar de opinión

Cambiar… Así como tenemos   derecho a  formarnos nuestra  propia opinión y defenderla, también tenemos  derecho a cambiarla.

Y  hasta  hacerlo sin  sentirnos  culpable porque alguien nos  recrimine que ayer pensábamos de forma distinta y nos tache de veletas, inestables, etc..  solo porque no puede predecirnos.

Cambiar de opinión está considerado en muchas partes por una señal de debilidad e inseguridad cuando en realidad es justo lo contrario.cambiar2

Si cambias de opinión y además lo expresas, pues ¡¡ole tu!!

Cualquier persona inteligente tiene la mente abierta para aprender cosas nuevas. Esto implica adquirir nuevos conocimientos que pueden hacernos ver el mundo desde un ángulo diferente o con una visión más amplia o distinta.  

Quien no aprende, nunca cambiará de opinión.

No aprender es la apuesta más segura para muchas personas,  para no correr el riesgo de tener que admitir un día  que se “equivocaron”.

Me gustaría  cambiar de opinión más a menudo, eso significaría que estoy aprendiendo mucho,  mis creencias a día de hoy están limitadas por mi  conocimiento.

Hay que posicionarse y en ocasiones esto puede significar tener que cambiar de bando. No es ni bueno ni malo sino más bien de sentido común.

Estar equivocado no es malo. Sólo lo es cuando te empeñas en que las cosas son como afirmas, cuando tienes delante la evidencia de que no es así.

Y por otro lado, hemos de aceptar también las críticas. Todo el mundo tiene derecho a criticar nuestra opinión, a no estar de acuerdo y así como nosotros tenemos también derecho a criticar la de los demás, con nuestros más poderosos argumentos y hasta puedes darte cuenta de que no estas  tan en lo cierto como pensabas. A todos nos ha pasado que justo en tu razonamiento y planteando tus argumentos, justo entonces, tedas cuenta de que estas equivocado.el-progreso-consiste-en-cambio

También puedes haber sido medio ateo y empezar a sentir que necesitas contacto con El,  puedes  haber votado a la izquierda, incluso haber asistido a mitines de Felipe Gonzalez y  poco a poco volverte de derechas, haber sido muy revolucionara y guerrera en tu  juventud y terminar llevando una vida cómoda y egoísta, o haber estado en contra de las relaciones prematrimoniales y terminar junto al mas promiscuo del barrio. Son cosas que pasan, que están a la orden del día y de las que poca sangre se puede  hacer,  en plena era de las libertades individuales y teniendo en cuenta los cambios  que ha sufrido nuestra sociedad en las últimas décadas…

Hay personas especialmente apasionadas, siempre defienden sus posturas de una forma muy efusiva y hasta consiguen ser muy  elocuentes, se posicionen donde se posicionen,  luego, si son inteligentes, pueden evolucionar y cambiar lo que piensan y defender  justo todo lo contrario de la misma forma efusiva y hasta elocuente.

Podemos tener la creencia de que la gente segura de sí misma siempre sabe lo que quiere y jamás duda. Pero no es así: si no dudas, sufres de rigidez mental. Y no hablo de la duda que retarda tu toma de decisiones,  que inmoviliza, sino que me refiero a la duda progresista, que te impulsa a indagar, a cuestionarte y a crecer. Si no dudas de tanto en tanto, vulneras tu derecho a revisar las propias creencias y opiniones y a cambiarlas si así lo consideras.

Cuando la evidencia empírica o la lógica te indican que estás equivocado, lo más honesto y racional es cambiar de opinión.

Y no digo que cambies de parecer cada cinco minutos o seas tan sugestionable como para que te laven el cerebro, me refiero a la ‘renovación’ que la mente debe hacer para actualizar su visión del mundo y adaptarse a las modificaciones naturales de la vida.

Cambiar de postura es un derecho.

Si te gustó, ya sabes, comparte. Gracias.

 

 

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