Cada año, por estas fechas se celebra en Sevilla el Festival de las Naciones.

En el se dan cita artistas, cantantes, gastronomía y artesanía de muchos países del mundo.

Yo como cada año procuro visitarlo en mas de una ocasión, por diversión y para  visitar el stand dedicado a la gastronomía Venezolana.

Yo pasé en Venezuela varios años de mi vida pues mis padres fueron españoles emigrantes en Venezuela, en los años 70 eso era muy habitual

No fueron años fáciles aquellos, los recuerdo como muy duros, mis padres trabajaban primero en Conserjerías de edificios, luego en Empresas de Catering y por fin montaron su primer negocio que les permitió juntar las perritas suficientes (comi dicen allí) para volverse a su tierra.

Pero a mi, de aquella época me quedan recuerdos, por supuesto, que se me vienen como a borbotones cuando cada año visito el festival.

 

 

Cachapas, tostones, empanadas, arepas, tequeños, hallacas, perico, carne mechada (nada que ver con la de aquí), parrillada, pabellón criollo y tantos manjares que me saben a gloria, por su sabor y por lo que traen  sus sabores de recuerdos.

 

 

 

 

La malta, la cerveza negra o la chica criolla pueden acompañar  los platos,  esos a mi no me traen recuerdos, supongo que porque a esa edad mis padres me daban refrescos.

Además de saborear esos platos, me gusta oir su música, con el arpa llanera, el cuatro, la bandola, etc…

Un día quiero volver a ese país, es una asignatura pendiente que pretendo aprobar.

Espero que pronto empecemos a oir mejores noticias de ese bonito país para que, personas como yo podamos volver.

El festival hoy nos ha deleitado con los  Fonotarekos, un duo  de color superdivertido que cada año nos divierten con sus esperpénticas imitaciones con montones de trozos de canciones enlazadas unas con otras a gran velocidad que no permiten que te aburras ni un segundo.

Por supuesto, recomiendo la visita.

Y  yo, fiel, asistiré cada año a visitar ese trocito de Venezuela que llega a Sevilla cada año.