PERFECCIONISMO, ¿defecto o virtud?

¿El perfeccionismo se puede considerar como un defecto o una virtud?

Voy a explicarte porqúe puede ser un defecto y cómo, frente a otros defectos, este  es visto como positivo por la sociedad.

El perfeccionismo, aparentemente, puede ayudar a que consigamos más y mejores cosas pero, esta forma de ser y actuar, puede traernos algunos problemas que no son nada positivos para nosotros mismos:

  • Tensión permanente.
  • Angustia frecuente.
  • Miedo a equivocarse y a cometer errores.
  • No se disfrutan los logros, siempre se quiere más.
  • Sensación, de fracaso e inutilidad.

Es por eso que el perfeccionista puede ocultar baja autoestima…

 

Esa tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirte a considerarlo acabado….

Estás preparando un trabajo que debes entregar y cuando parecía que ya estaba terminado, no puedes resistirte a darle “otro repasito”. Lo malo es que esto se repite una y otra vez porque no acabas de verlo perfecto y al final, lo das por finalizado solo cuando el plazo se acaba, y es que, aunque lo has trabajado muchísimo, no puedes evitar la sensación de que habrías necesitado pulirlo un poco mas porque todavía no está “del todo bien”.

Con esta actitud, se entra en un círculo vicioso, al querer lo máximo y no conseguirlo: la frustración aparece. No se reconocen errores, ni tampoco que en la vida se progresa de forma gradual.

Un perfeccionista cree que el “éxito que tiene”, existe por hacer las cosas siempre de una manera perfecta.

¿eres perfeccionista? me_gusto_tal_como_soy-t2

¿respondes si a estas preguntas?

  1. El miedo al fracaso te lleva a retrasar tareas, para evitar el rechazo de los demás.
  2. Siempre quieres agradar a los demás.
  3. Crees que pasar por el sufrimiento es necesario para alcanzar el éxito.
  4. Para crecer, juzgas a los demás, ejerciendo autodefensa.
  5. No te abres fácilmente a los demás, por miedo al rechazo y la equivocación.
  6. Lo llevas todo a lo personal debido a que, en lugar de superar los errores normales, crees que estos son debido a los que te rodean.
  7. Con una crítica, por mínima que sea, siempre te pones a la defensiva e intentas proteger tu imagen.
  8. Por último, disfrutas con los errores de los demás, sintiendo alivio o placer sobre ti mismo.

Una actitud perfeccionista puede iniciar un círculo vicioso muy perjudicial. Primero, se fijan metas inalcanzables, después se incumplen esos objetivos imposibles, mas tarde, la presión constante para lograr la perfección y el miedo al fracaso reducen la productividad y la eficacia. A medida que avanzamos, la actitud autocrítica y culpabilizadora reducen nuestra autoestima, para después hacernos abandonar el proyecto y establecer nuevas metas sobre las que pensar “esta vez si me voy a esforzar”.

Y de nuevo se inicia el ciclo.

¿Cómo evitarlo?

Lo primero de todo, aceptar lo que ocurre. Es el punto de partida para corregir hábitos poco sanos.

Revisa los errores que hayas cometido durante tu vida, tienes que reconocer que los errores son normales, comunes y hasta necesarios.

Lo importante no es no cometer errores, es  saber cómo sobreponerse a los mismos.

 

El perfeccionismo se mueve  entre la excelencia y la obsesión, por eso es difícil decidir dónde está la frontera para catalogarlo como una habilidad o como un problema.

En un entorno profesional, una persona excesivamente perfeccionista puede emitir críticas que tal vez no sean bien recibidas. Y es que todos consideramos que hacemos nuestro trabajo con la mayor calidad posible, pero el significado de la palabra “calidad” puede no ser compartido.

El perfeccionismo es una actitud, como dije antes  que socialmente se ve como algo positivo y que puede actuar como  fuente de motivación personal para superar obstáculos, sin embargo, llevada al extremo suele llevar aparejado un coste personal. Las actitudes perfeccionistas pueden interferir en nuestro éxito porque nos privan de la sensación de logro y la satisfacción personal que nos aportan nuestros avances, y de la que si que  disfrutan las personas con metas más realistas.

 

Una espiral que no conviene:

Una actitud excesivamente perfeccionista puede iniciar una espiral muy perrjudicial. Primero fijas metas inalcanzables, luego las  incumples, mas tarde, la presión constante para lograr la perfección y el miedo al fracaso reducen la productividad y la eficacia.

La actitud excesivamente autocrítica reduce nuestra autoestima, para después hacernos abandonar el proyecto y establecer nuevas metas sobre las que pensar “esta vez si me voy a esforzar”.

Y de nuevo vuelta a empezar

Algunas claves para corregir ese  perfeccionismo:

  • Recuerda que nadie es perfecto.Todos tenemos puntos fuertes y débiles. Eso no quiere decir que no debamos intentar mejorar y aprender cosas nuevas. Pero no es útil perder el tiempo pensando en lo que  podríamos hacer o nos falta todavía.
  • Piensa, ¿Se trata de ser perfecto o de realizar una tarea? ¿Qué es lo que mas importa?En ocasiones el perfeccionismo deriva en el aplazamiento continuo de tareas.

       Por cierto, acabo de conocer un término, la procrastinación, que significa todo  lo contrario        de la  productividad y la eficiencia.

  • Define metas concretas. Saber qué necesitas conseguir te ayudará a saber cuando has terminado, en lugar de “estirar” eternamente lo que estás haciendo.
  • Pon un tiempo límite. Hay tareas que parece que nunca terminan, siempre suele aparecer algo que cambiar o mejorar. Si te impones terminar en una fecha determinada romperás con las revisiones sin fin. Si el proyecto es largo, una  idea es dividirlo en fracciones pequeñas y empezar las que te resulten mas sencillas.
  • Define tu nivel de calidad. Deja a un lado cómo pueden valorar los resultados otras personas y acepta que “las cosas bien hechas”, la excelencia, puede tener muchas caras. No existe sólo un modo de hacer las cosas bien. Sobre los comentarios ajenos, tomatelos como algo enriquecedor no como  un ataque personal.
  1. Valora tus éxitos.Piensa en todo lo que realizas correctamente. Puede que algunas partes no sean perfectas, pero has alcanzado tu meta y terminado con  la tarea aunque hayas sentido cierta inseguridad durante el proceso. ¿Qué prefieres, hacer una sola cosa a la perfección o terminar muchas de modo correcto y con éxito?.
  2. No hagas comparaciones. Todos tenemos nuestro propio ritmo personal. Si acaso, compárate contigo misma en épocas pasadas y valora tu evolución.

 

En resumen, conociendo cuáles son tus limitaciones (como todos tenemos), establece metas alcanzables para ti, sin compararte con nadie. Y pon tu energía de forma razonable en conseguirlos.

Al fin y al cabo, todos somos personas que hacemos unas cosas bien, otras mal y algunas regular.

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