¿PROCASTINACIÓN, caes en ella?

¿Te  ha pasado que tienes todo el tiempo del mundo para hacer algo y al final tienes que  hacerlo de prisa y corriendo en el último momento?

A casi todas nos ha pasado, es  fruto de la falta de concentración el Aplazamiento de Tareas, que es lo que los anglosajones llaman procrastination (procastinación).

 

Como digo, a todas  nos afecta en mayor o menor medida y obedece a: 

 

 

1.- Aplazas las tareas.

El término procrastinación hace referencia a postergación o posposición. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.  Es la tendencia a aplazar una tarea importante que resulta desagradable, bien,  porque eres demasiado exigente, bien por sentirte insegura frente al desempeño o todo lo contrario, precisamente por querer sentir esa adrenalina que se libera al llevar el plazo de ejecución de tu tarea al límite del vencimiento. Dejarlo para el final.

Una Importante recomendacion para combatir esta actitud,  es asumir  el control de la situación y no dejarte llevar. Cuando aplazas las tareas  tienes una falsa sensación de que más tarde se estará en mejores condiciones para llevar a cabo el trabajo,  pero la verdad es que el ciclo de culpa y la pérdida del control hace que llegues  en perores condiciones a afrontar la actividad. Te encuentras con esa tarea que postpones y te resistes, además con el inconveniente del factor de tiempo.

Puede que la tarea sea demasiado laboriosa o costosa y ese sea el motivo para postponerlo. Puedes poner solución a ese  aplazamiento patológico dividiendo el trabajo en pequeñas metas u objetivos, marcando tareas cortas. De esta forma  consigues confianza cuando  vas cumpliendo con los plazos y el miedo a afrontar esa tarea importante se dispersa.

Pero lo principal es empezar. Es lo más complicado, si  consigues dominar esa pereza está hecho. El tiempo que dediques a la tarea será solo para dicha tarea, no  para hacer otras mil cosas que se hacen como excusa para no ponerte en ello.

 

Tienes que dominar tu pereza, tus miedos, tus dudas, enfrenta comenzando, es el paso mas complicado.

 

2.- Falta de atención

Nuestra atención es  secuestrada comúnmente por la novedad. Las continuas actualizaciones de las redes sociales, de los correos, las noticias… El cerebro requiere de novedades continuamente y eso impide centrar la atención.

No conozco estas técnicas, pero si tienes problemas grabes de concentración, tengo entendido que las técnicas de mindfulness pueden de ayuda para  centrar la atención y controlar los momentos menos productivos.

Respetar los tiempos de descanso es crucial durante una sesión de trabajo. Si no se respetan,  el cansancio se apodera de la mente y comienza la desconcentración. Cuando esto ocurre lo mejor es levantarte y dar un pequeño paseo.

Desde que trabajo en casa he aprendido a utilizar mis descansos para todo lo que queda pendiente en mis tareas del hogar. Me despeja y me ayuda a obtener un mayor  nivel de productividad, tambien es interesante dedicar algunos minutos a  recompensarte, aunque sean apenas unos minutos.

Una de las principales distracciones las producen las notificaciones de las redes sociales. Antes de empezar a trabajar asegúrate de que los avisos de las aplicaciones no van a robarte la concentración. Desactívalas para no prestarles ni un minuto de tu atención mientras estás concentrado trabajando. Fija un momento para consultarlas antes de sentarte y revísalas entonces.

Establece prioridades. Las tareas mas complicadas, que requieran una mayor atención o tiempos más largos de concentración abórdalas con la mente despejada, por ejemplo, abordalas a primera hora.  Tener la mente despejada hará que aproveches mejor el tiempo.

3.- Falta de  comunicación

Principalmente cuando trabajamos en equipo. Hacer un esfuerzo para mejorar la comunicación en los equipos de trabajo es una inversión en productividad. Para ello los mensajes tienen que ser claros, principalmente por escrito para que se pueda recurrir a ellos si hay dudas. Con la información dosificada y bien organizada.

Interpretaciones erróneas por falta de  atención, la falta de claridad en los mensajes que se quieren transmitir.

Peticiones o requerimientos continuos, interrupciones constantes. Todos estos son ejemplos de una mala política de comunicación en una empresa que derivará  en pérdida de tiempo. Obliga a tener que hacer llamadas de teléfono, para aclarar cuestiones después de haber recibido indicaciones confusas o respuestas a email, pidiendo más información, como mínimo. Puede obligarte  a tener que repetir las tareas, dedicarles mas tiempo del previsto y eso deriva en retrasos.

En resumen, pienso que estos son los principales responsables de que el tiempo se esfume, de que caigas en la procastinación.

Tomar control sobre estas  cuestiones hará que tu tiempo de trabajo sea más eficaz y llegues a los plazos con tiempo para incluso revisar.

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